Cómo conseguir un helado super cremoso: Azúcar invertido

By Carmen / 22 Jul 2017
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Aunque sé que esta receta la podéis encontrar en infinidad de blogs y webs por internet, creo que no está demás tenerla ya que nos vendrá muy bien para elaborar helados y también para utilizarlo en repostería.

Por su nombre puede parecer algo raro y complicado de hacer, nada más lejos de la realidad, se prepara con ingredientes sencillos que normalmente tenemos en casa, lo conservamos en la nevera dentro de un frasco para ir usándolo según lo necesitemos.

Tiene grandes ventajas la utilización de azúcar invertido, en panadería acelera la fermentación de las masas, haciéndolas más esponjosas y que duren más tiempo tiernas, en los helados caseros si sustituimos una cuarta parte del azúcar por azúcar invertido conseguimos que estos sean más cremosos y que al congelarse no cristalicen, resultando mucho más suaves y agradables, digamos que actuaría como un anticongelante.

Su poder edulcorante es un 30% superior al del azúcar, lo que me parece muy interesante ya que reducimos la cantidad de calorías.

Si utilizamos en panadería, sustituiremos el 50% del azúcar que nos indiquen por azúcar invertido, en bizcochos entre un 10%-20% de azúcar por azúcar invertido, y en helados un 25% de azúcar por azúcar invertido.

INGREDIENTES:

350 g de azúcar

Gasificante para repostería, 1 sobre blanco y  1 sobre morado (lo podéis encontrar de la marca Hacendado en Mercadona)

150 g de agua

PREPARACIÓN:

En un cazo ponemos el agua y el azúcar, mezclamos y añadimos el sobre de color blanco, ponemos al fuego

y removemos hasta que empiece a hervir, separamos del fuego, dejamos enfriar, necesitaremos en este punto un termómetro de cocina, os recomiendo compraros uno con excusa de hacer este azúcar porque os será muy útil para otras recetas, cuando lo tengamos a 50º añadimos el sobre morado y removemos, empezará a formarse bastante espuma y el liquido tendrá un color opaco. Lo dejamos enfriar y desaparecerá la espuma, quedando un líquido de un color ámbar. Metemos en un frasco de cristal y lo guardamos en la nevera.

Yo de momento solo lo he utilizado en la preparación de helado y la verdad es que el resultado en estupendo, la textura es muy cremosa y suave.